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02.01.2007 |
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Objetivos específicos tanto en relación con la intervención con el niño como con la familia: - Valorar desde el primer momento el estado emocional, situación social, necesidades y capacidad de aprendizaje (referida a los cuidados que precisa su hijo), de los padres, para así poder planificare una intervención que aporte los elementos y recursos más necesarios en cada caso.
- Favorecer la vinculación padres-hijo ya que será la mejor garantía del bienestar y de una adecuada estimulación, evitando así la aparición de estilos interactivos inadecuados.
- Servir de continente emocional para los padres, lo que permitirá a estos ir creando un espacio intrapsíquico que les posibilite eliminar la angustia e irse identificando con su hijo y con los cuidados que necesita, por un tiempo a veces prolongado.
- Valorar la capacidad de los padres de responder adecuadamente a las necesidades del niño y la calidad del vínculo establecido, ya que esta circunstancia determinará la adaptación, en el caso que persista la ansiedad y angustia inicial en relación al niño y en torno a sus cuidados.
- Valorar sus necesidades socio-familiares, facilitándose en su caso las ayudas necesarias desde los primeros momentos ya que la situación sociofamiliar de los padres condiciona en gran medida su propio equilibrio emocional.
- Implicar directamente a las familias en la elaboración, desarrollo y evaluación de su plan individual.
- Proveer de apoyos directamente o a través de una gestión eficaz del entorno.
- Orientar y apoyar a la familia en la toma de decisiones durante el ciclo vital.
- Movilizar recursos de información, formación, orientación y apoyo en función de las necesidades de las familias.
- Contribuir a la normalización de la vida de las familias con problemas psicosociales.
- Valorar y enriquecer el medio en que se va desenvolver el niño proporcionando estímulos adecuados en todos los aspectos para favorecer su desarrollo.
- Ofrecer a los padres pautas orientativas para conseguir un buen desarrollo de su hijo/a ya que los aprendizajes que va adquiriendo en esta primeras etapas no sólo están condicionados por factores biológicos como la maduración neurológica, sino que influyen también las conductas e interés del niño y las características del entorno. La relación entre madre e hijo va más allá de lo que el niño o la madre hagan; cuando la madre se relaciona con él trasmite por vía inconsciente cosas que no se ven, ni se dicen, le trasmite sus vivencias, sus temores, etc..., cuyo impacto sobre el niño definirán su estructura como sujeto.
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